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Es un mecanismo basado en la efectividad fonética, en la sugerencia de la forma acústica; el eslogan no se verifica sólo sobre la aliteración; sin embargo, aquí acentuamos este aspecto aún considerando que debe tener un planteamiento más amplio.

La efectividad del eslogan puede estar basado en el efectismo formal o en la función expresiva; el primero es un alarde formal cuya funcionalidad está en sí mismo: llamar la atención; en el segundo, el soporte formal intensifica el contenido. Dentro del efectismo formal, podemos considerar la aliteración como la repetición de uno o varios sonidos. La repetición de los sonidos oclusivos [t] y [k], según estudios experimentales, dan “personalidad”, “fuerza”, “dinamismo” al producto, tanto estén estos sonidos en su nombre como en las palabras que marcan un contexto de referencia:

  • Tónica Kas, la tónica de aquí.
  • El queso de casa de Kraff.
  • Grasa que toca, grasa que quita.
  • Practica tacto.
  • El toque de Teka.
  • Palmolive, si lo tocas, te tocan.

Este efectismo formal lo encontramos en la repetición de nombres de productos o de eslóganes basados en los sonidos alveolares palatales.

  • La salchicha de chicha que sabe chachi.
  • La horchata de chufa che llama Che.

La información que codifica esta aliteración está asociada a “autenticidad de la función” del producto en el primero y a “autenticidad del origen” del producto en el segundo caso expuesto.

La repetición de alveolares sibilantes, junto a oclusivas velares, da un carácter de juego al producto según la imagen icónico-verbal que de él promociona el anuncio:

  • ¿Qué es eso? Eso es queso.¿Qué queso es?

“Personalidad” y “fuerza” parece comunicar la utilización aliterativa formal de los sonidos alveolares vibrantes múltiples:

  • Trinaranjus, cuestión de trigonometría.
  • Trinaranjus de Maracuyá ¿Maracuyá de que?
  • Territorio Kronenburg.

Especialmente esto es evidente en la última muestra expuesta. La lógica publicitaria pretende que nos identifique el consumo de un producto, que un producto defina un estilo y nivel de vida.

La aliteración también puede cumplir una función expresiva predicando del producto no una cualidad extraña que cumplimente o sustituye a la genuina, sino una cualidad homogénea con respecto a las propiedades sintagmáticas del producto; en cuanto tal, podríamos reconocerla como aliteración evocadora. Entre los sonidos que llaman la atención, consideramos los alveolares nasales:

  • ¡Hola! soy Mimosín.
  • Medias Mimí.
  • Denenes, sólo mamá es más suave.

Y las alveolares silbantes y laterales:

  • Schwepps, sabes escoger.
  • Para la piel, gel Mousel.
  • Porcelanosa decora tus mejores sueños.
  • Samsung sensual system.

Ahora bien, tenemos que considerar dos puntualizaciones: una primera, la aliteración evocadora puede llegar por sí misma a ser un signo en cuanto que provoca, o puede provocar, reflejos condicionados sobre la base de una sinestesia; y una segunda puntualización que contextualiza a la primera es que el eslogan no es una unidad que agote el mensaje, es un elemento, entre otros, que hace posible la codificación del mensaje publicitario; además de cuestiones fonéticas o fonológicas, debemos considerar también otras selecciones técnicas que perteneciendo a otros lenguajes redundan solidariamente en el mensaje. Ya hemos visto anteriormente un caso; uno más: las informaciones de “suavidad”, de “ternura” no se soportan exclusivamente en la aliteración, sino que son el conjunto de una actualización consciente y solidaria: el tono de voz, la forma particular de enfatizar un sonido, la selección de color, la cámara lenta, la selección del personaje, el efecto flor, la luz indirecta, etc., son otros tantos mecanismos que redundan en la información que la estrategia publicitaria quiere explicitar del producto.

Finalmente, la onomatopeya supone una mayor identidad formal entre la forma acústica del objeto(sonidos de la naturaleza) y el concepto. A través del nombre, o de lo que se predica del nombre, se pretende acortar el camino entre el producto y la finalidad de la presión persuasiva. La onomatopeya persigue la “identidad” y la “autenticidad”. Entre los eslóganes recogidos:

  • Crecs.
  • Yo ñam ñam Doritos.
  • Solo Crecs hace crecs.
  • Flex.

Especialmente, abría que recordar por la pertinencia del alarde formal

  • El búfalo.
  • El Cococorral.

en el primer caso, basado en el nombre del producto sin ninguna justificación más, y , en el segundo, buscando la connotación de “autenticidad”, muy bien lograda por cierto.

Si quieres observar este procedimiento en la tradición literaria, consulta ejemplos de /ALITERACIÓN /:



nuevos recursos antes de su aceptación dentro de este recurso retórico:
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  • Philips, sense and sensibility.
  • ¡Redbull te da aaalas!
  • Panten Pro-V, pasión por un pelo sano.
  • Ariel, blancura que querrás abrazar.
  • Paul Versan, extremely sexy watches.
  • Nenuco, expertos en pequeños exploradores.
  • V&T de Nestea. Nuestro secreto.
  • Salto. Sano, sabroso, de Frudesa.


  • Ford: feel the diference.
(*) No estoy seguro de que este eslogan contenga aliteración.










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